jueves, 6 de marzo de 2008

El ingenio del chileno

Las colas pueden sacar lo peor de cada persona. Una vez al mes me toca darme la paja de ir al banco y siempre, siempre pasa algo desagradable -algo más que hacer la fila por más de una hora, claro- porque nunca falta el cuma que se quiere colar. Es ese puto y mal entendido ingenio del chileno que sale con chorezas tan rascas como subir sin pagar a las micros o comerse las cosas adentro del supermercado sin pasarlas por la caja, vivezas todas que demuestran su carencia de coco. Una viveza mal entendida que destaca lo flaite que es el shileno.

Hoy fui al banco y se me adelantó un tipo en la fila. Su táctica fue meterle conversa al que iba adelante mío y entre que avanzaba la cola y avanzaba yo, el hueón se iba metiendo cara de raja. "Pico", dije, total falta para la caja y es penca estar al medio de una conversación. Que además es de esas del tipo de amigos que se hacen en estas situaciones: "La cagó, la otra vez estuve tres horas metido acá", o "en la otra sucursal estaba peor", o "hay tres cajeras no más, vamos a estar hasta la hora de la corneta". Secos, tipos evolucionados que siempre cierran con súper certeras conclusiones: "estamos cagados". Típico.

Así que llegando a la caja paré en seco al viejo de mierda: "Pero si es un puesto no más, pa´ qué se enoja", me dijo el hueón. "Es uno no más, pero es el mío", tate. Ni ahí con el ingenio del chileno flaite.
Próximo capítulo los revendedores, ¿hay personajes más de mierda que esos que te venden las entradas más caras de lo que valen?

viernes, 1 de febrero de 2008

¿Qué pasa wey?


Cuando ya pensaba que no iba a ver a Panico en esta pasada veraniega, salió anoche esta tocata en clave morse que me avisó el buen amigo Luc. ¿Dónde y cuánto? en un bar en Bellavista al que sólo se podía entrar con una contraseña. Cosas de cuicos que quieren ser alternativos.


¿Y cómo estuvo Panico? La raja pos, seguro que no, si tocaron en un lugar re chico que era como el patio de la casa. Deluxe o no mamaluco cucurrucho chico gueeeerro?


jueves, 24 de enero de 2008

Mi(ni) Rey


Así iba antes del devil´s haircut de la Zona. Claro, me estaba pasando de listo. ¿Le daba la dura al Rey? ¿yo?



Mysterio mide algunos centímetros menos de lo que dice su ficha. Es bromista. Prefiere que lo llamen Rey y eso no es broma. Habla un español mexicano perfecto y nació en San Diego, Estados Unidos. Chiquitito y empeñoso, se para sin quejarse cuando lo azotan en la lona. Para eso hay que ser un grande. Como lo demostró en esta entrevista hablando de esteroides y recordando detalles de la muerte de Eddie Guerrero y Chris Benoit, sus amigos luchadores que no se volvieron a levantar.


UY, EL COLIBRÍ

Si la escena hubiera sido arriba del ring, no podía ser más favorable. El calor y el cansancio tenían a Rey Mysterio en las cuerdas suplicando “¡no más periodistas por favor!”. Y entre que los ojos se le cerraban y el mentiroso 1.68 que decía su ficha –con tacos seguramente- estaba mi oportunidad para dejar KO a este pequeño saltamontes en menos de un minuto.

Es que Óscar Gutiérrez (33) el hombre debajo de la máscara sólo pensaba en su cama y eso era un 619 (su famosa patada voladora doble) directo a la entrevista lo que me devolvía a la realidad. Estábamos en el piso 21 del Sheraton. Estábamos sentados en una mesa. Él estaba con una gran taza de café y yo estaba en problemas. Por eso necesitaba urgente una llave que le retorciera tan fuerte el orgullo que lo obligara a contraatacar o le hiciera tantas cosquillas en la guata como para devolverlo al cuadrilátero:
Con todo respeto Rey, pero ¿No fue medio gay su primer apodo: Colibrí? Eso no es de chicos rudos.
“¿Gay? Mmm no (lo dice coqueto, cruzando las piernas y lanzando un beso). Es que fíjate que al principio no definía mi sexo jajajá”.

Listo. Abrió los ojos. El chamaquito está devuelta en la pelea. Y es tallero, bien tallero. “Sí, mi mujer me conoció sin la máscara y luego me pidió que la usara”. Igual daba risa, aunque fuera un chiste más repetido que las rutinas de Álvaro Salas. Además la broma la tiró un luchador de la WWE: hay que reírse. Sino puede pasar lo mismo que se ve en las fotos. Y la verdad, duele. Bueno, casi siempre la verdad duele.

Son casi las cinco de la tarde del viernes y el Rey me cuenta por qué está tan destruido. “Luché el sábado pasado, el domingo, el lunes y el martes. El miércoles me vine derechito a Guatemala, luego pasé por Quito y ahora estoy acá a en Santiago”, dice mientras se airea la máscara –que no se puede sacar por contrato-, se seca con una toalla y vuelve a tomar café. Llegó a las seis de la mañana y está dando entrevistas desde las nueve. Como si fuera un plebeyo.


El resto siguió igual y lo puede ver en:

martes, 22 de enero de 2008

Chris Cornell: Lejos lo mejor de 2007


Ganador del Oso Mecánico Awards 2007

Increíble. Me acuerdo y se me paran los pelos. Ok. Pearl Jam fue la cagá. Emocionalmente emocionante. Nostalgia grunge (nostalgia de la buena eh). Pero Cornell, Cornell fue otra cosa. Un grande. Un héroe del rock. Así no más.

He ido a muchos conciertos y nunca me pasó lo de esa noche. Ver a un tipo dándolo todo arriba del escenario y chupando la energía del público para seguir rockeando más duro. Es que no se creía cada vez que tocaba una canción más. Si fue una hora de bonus tracks.

Increíble -sí, de nuevo- porque en la noche perfecta de Chris Cornell (43) hasta el Espacio Riesco -un lugar con una acústica apenas unos grados menos terrorífica que la de la Estación Mapocho- sintonizó en FM el arsenal de éxitos que tocó.

Porque sin pausas y en casi tres horas de show (¡el doble del tiempo que tocó en Buenos Aires!) pasaron los hits que tuvieron un comienzo demoledor: “Let me drown”, “Outshined”, “Spoonman” y “Show me how to live”, golpearon como con un mazazo las cabezas de los fanáticos.

Cornell demostró que sus aullidos siguen reventando tan alto como para erizar los pelos en el final de “Black hole sun”, para punkear en “Ty Cobb” o sólo para aplaudir en la tremenda “Fell on black days”: Un tapa boca a los que cahuineaban que ya no le quedaba voz.

Hunger strike”, de Temple of the dog, “Can´t change me”, de su primer trabajo solista, “Burden in my hand”, uno de los últimos destacados de Soundgarden, “Cochise” de Audioslave y un largo etcétera dejó este concierto de grandes éxitos y seleccionados bonus tracks.

Como la versión acústica del clásico de Michael Jackson, “Billy Jean” o “Thank you” de Led Zeppelin, que provocaron un eco tan fuerte con su reestreno en Londres, que Cornell los homenajeó cerrando con un pedazo más de Page y Plant con la potente “Whola lotta love”. Increíble. Sí, otra vez, es que todavía se me paran los pelos. De pelos.

Youtube está lleno de videos del concierto. Para mí, lo mejor fue esto: Pínchalo acá! (Corto, pero se escucha bacán).

La foto de es Carlos Muller, http://www.zona.cl/

lunes, 14 de enero de 2008

El grupo buena onda



Oso Mecánico Awards

Segundo lugar: The Magic Numbers


Si hay que elegir el concierto que tuvo la conexión más estrecha entre la banda y el público, el peso de la balanza (já) se va con The Magic Numbers: un grupo abrazable, tanto, que casi todos lo hicieron.

Porque en vivo los gorditos simpáticos de Ealing fueron tan familiares como sus canciones: puro pop rock oreja y tarareable desde la primera oída. Puras ganas de amar a tu prójimo tanto como a ti mismo y sin la necesidad de ser cristianos.

Ese último sábado de julio hubo un ambiente tan buena onda en el Teatro Teletón que, con la poca gente que llegó y la hermandad que transmitió el cuarteto de brothers y sisters Stodart (Michele y Romeo) y Gannon (Angela y Sean), hizo que se lanzara una pregunta que se respondió sola: ¿por qué no cantar todos juntos?

Primero subió tímidamente una chica. Un guardia estuvo dispuesto a tacklearla pero Romeo, el vocalista, lo frenó: “Tranquilo, está bien, está bien”. Dejad que los fans vengan a mí. Diez segundos después más de cincuenta personas rodeábamos a la banda, nos sacábamos fotos y cantábamos The Beard, la última canción del show.


Un gran momento en que fueron todos como amigos y que gracias a las cámaras digitales y Youtube se podrá clickear por mucho rato para que se sigan arrepintiendo por el resto de sus días los que no fueron. Si no me cree pinche aquí. La foto no es muy buena, porque la tomé yo :(

domingo, 13 de enero de 2008

Björk y su Mundo Mágico

Acá va mi Top 3 de conciertos 2007. Y son tres porque me da paja hacer un top diez. Tampoco quiero rellenar, porque no sé si de para diez bacanes. Tan bacanes como estos tres.

Tercer lugar de los Oso Mecánico Awards:

La china Björk

Para entrar al mundo mágico de Björk no hicieron falta unos lentes 3-D. Tampoco ser uno de los especiales fanáticos de la saltarina islandesa que aleteaba como un pajarito, porque todo lo que estaba sobre el escenario ya hipnotizaba y no sólo por el afán provinciano de conocer el Reactable.

La puesta en escena medieval chocaba con las proyecciones en el plasma del juguete luminoso de Björk, el que todos celebraron como si hubieran visto el fuego por primera vez.

¿Así serán los instrumentos del futuro? Quien sabe, por lo menos en el concierto las cuerdas no se echaron de menos gracias a esos artefactos súper tecnológicos, una correcta batería y las Wonder Brass, la selección de bronces islandesa.

Un lujo sonoro con el que sonó igual de potente Army of me, Hunter o I miss you, tres canciones clásicas de su discografía que guardó la fiesta para el final.

Porque el cierre no pudo ser mejor, con la misma Björk llamando al choque con un eletro power combo de canciones que hizo bailar de verdad, no como los fomes de Chemical Brothers en Creamfields (puta que huevá más rancia, lleno de viejos loleros vacilando con un whisky en la mano el show de un dúo trasnochado, con sonido a leña y súper proyecciones de atari).

Ok. De vuelta. Pasaron pegadas Hyperballad, Pluto y Declare independence. Ahí la gente botó las barreras de la cancha y pasó por encima de los asientos VIP. La misma cantante lo había dicho: “¡Revolución!”. Y lo fue, no en mi barrio, pero si en San Carlos de Apoquindo, regalando uno de esos finales que dejan esa agradable sensación de haber estado en el momento y lugar indicado. Para que vea, pinche cabrón aquí.

miércoles, 9 de enero de 2008

¿Me dai una entrada?


Esto pasó hace dos meses. Bueno, casi dos meses, el martes 13 de noviembre. Ese día me tocó cubrir la conferencia de prensa del heterocurioso de Miguel Bosé en el Hotel Intercontinental. Y como sabía que en el mismo lugar habían pasado la noche los The Rapture me desdoblé, cachando que en cualquier momento salían por el lobby para ir a la prueba de sonido en el Caupolicán. Ahí me encontré con el batero, Vito Roccoforte, buena onda el loco. Eso sí, no tenía entradas para regalar, jé.
-Buenas ¿qué tal?
-Bien man, todo bien.
-Oye ¿me firmai el disco?
-Seguro.
-Sorry por no hablar muy bien inglés si tú no me hablai muy rápido cacho claro qué me decís...
-Todo bien man, te entiendo re bien.
-Cul, cacha que este (Pieces of the people we love) me lo tuve que comprar en Argentina, acá no se encuentra...
-Bacán.
-¿Oye muy frik Santiago para ustedes?
-No, Santiago es normal, me gustó, es piola.
-Oye y ¿tenís entradas pa la noche, así como pa regalarme algunas?
-Eeeeh, yo no tengo compadre pero pregunta por ahí, yo ahora me voy a la prueba de sonido...a ver si nos vemos a la noche...

Y así estuvo en la noche
Foto sacada de www.zona.cl